“Los polos opuestos se atraen” es una frase utilizada para explicar lo que genera mucha curiosidad en la ciencia o …en el amor, donde todo es bastante relativo, los polos opuestos a menudo se atraen inicialmente, dicen los psicólogos, porque las diferencias generan novedad, misterio y emoción.”
Diciembre de 2025 fiesta de egresados del secundario, más de una hora entre cena, valses, fotos y un trago y otro y por fin a bailar, todos al patio donde haya música electrónica, rock, pop y otros ritmos más, lejos de los adultos. Y empezó con todo, todos gritando, saltando y tomando. Pasadas un par de horas están bastantes bebidos y don Franco Ezequiel (así se llama nuestro personaje) anda buscando donde sentarse y allí, en un cantero, hay una chica sola, sentada, con vaso en la mano… ¿disfrazada?… o como se llama a ese estilo ¿hippie?, ¿hípster? pero si es… Luisana… la flaquita hippie de 6ª2ª, está irreconocible, con esa ropa semitransparente, ¿Por qué siempre de hippie?, ¿no podía venir de gala como todas?, no, siempre a lo rebelde, pero que linda se ve… seguro ha gastado 2 pesos en esa ropa, pero que bien le queda. Él se le acerca y se sienta a su lado, se miran, pero no se hablan, él ha cruzado dos frases con ella en seis años, no le gustan las que tienen aspecto de hippie, y menos él que es uno de los más lindos de los pocos varones de la Escuela, uno de únicos tres que tiene auto propio, que además es jugador de vóley, que tiene cientos de seguidores en las redes sociales etc… y puede elegir a cualquiera. No puede permitirse aflojar. Pero ella está tan linda hoy… mirándola recién se da cuenta de que tiene curvas, piernas largas y parejas.
Aún hoy, esta noche, no pegan con nada, pero ella, por esta vez no ha abusado del delineador y se le notan los ojos negros brillantes, debajo de esa frente sin su típico flequillo espeso, su belleza es simple y la ha dejado ver como nunca antes.
Ella lo mira y después de los dos mojitos que se tomó le parece más lindo que de costumbre y menos repugnante, menos creído. Prende un cigarrillo que trae en el pequeño bolsillo del short que lleva puesto debajo del vestido y le dice: “qué onda, ¿ya te aburriste? Él odia el cigarrillo porque es “deportista” pero lo deja pasar, “un poco”, contesta, “vení vamos a la barra, pidamos algo bien helado, me muero de calor” y cuando se paran él le roza la mano, pero ella se la aleja.
Mientras toman hablan poco, se miran mucho, él mira en ella su busto en ese escote pronunciado, se da cuenta que tiene lindas tetas, ella mira su aspecto de modelo de portada de revista, con esa camisa de seda y ese perfume que a pesar de las horas transcurridas lo invade todo. De a poco hablan más y más, no se conocían, piensan, viven, vienen de mundos diferentes.
Ella lideró el centro de estudiantes este año, él fue la estrella del equipo de vóley de escuela en los intercolegiales, ella presentó un `proyecto para que la ESI, la ley de educación sexual integral, volviera a estar en la agenda de la escuela con carácter obligatorio, él fue convocado a la selección provincial sub 18, ella organizó el alumnado para marchar en defensa de la universidad pública, él vive solo con su madre abogada de tiempo completo, ella con sus padres empleados públicos y sus hermanos, él visita a su padre en España una vez al año, ella ayuda a sus hermanos menores con las tareas de la escuela. El es rico por fuera. Ella es rica por dentro.
Hablaron de todo un poco, se conocieron… y se gustaron, “ella no es una hueca como parece”, piensa él, “es más vulnerable de lo que demuestra”, piensa ella. Los polos opuestos se han atraído, esa ley de la física se ha cumplido. Intercambian números telefónicos, se envían solicitud de amistad en las redes sociales. Ya está, se hizo la magia.
“Vayamos a bailar” le dice ella y eso hacen, el idioma de la música y el ritmo en los cuerpos moviéndose es universal, se funden con los otros, saltos, gritos, chistes, arengas, al mismo tiempo, es la última vez que estarán todos juntos, jóvenes y hermosos, sin diferencias. Fin de un ciclo, comienzo de otro.
El sol está asomando, cada uno se va por su lado. No hay besos de despedida entre estos dos, solo un abrazo fuerte y una mirada de frente, ambos se muerden las ganas de besarse, pero ella es más fuerte y no le afloja.
“Entre polos opuestos puede desatarse una pasión” dicen por ahí, pero hoy no es ese día.