Un sueño lleva a otro. Y me despierto con ese sabor en la boca, sintiendo todavía que estoy allí. Revivo una y otra vez cada momento. Quiero anotarlo para no perderlo pero lo repaso y creo que casi lo sé de memoria. La luz de la pantalla de mi teléfono lo despierta, me pregunta qué pasa, y rápido le contesto que duerma, que es tarde. Entonces no puedo registrarlo en ningún otro lado más que en mi mente. El tiempo pasa y caigo prendida del sueño que ya no es el mismo. Me hundo en un vacío otro, distinto.
Horas más tarde intento escribirlo pero no puedo, se me perdió en la luz de esta mañana fría que apenas se cuela por mi ventana e ilumina el silencio de aquel sueño donde fui feliz.
Los días se suceden, unos a otros, casi iguales. El invierno deja de fondo el mismo paisaje triste, por momentos iluminado con breves rayos de color rojizo que se pierden tras las montañas. En vano intento recordar… no puedo, no es igual. Cada historia que viene se quiebra y arrepentida se va, sabiendo que miente, que no es esa.
Un sueño lleva a otro, y se desprende de él un hilo que sostiene tus latidos y te mantiene vivo y me mantiene viva. Nunca pensé que la vida pendía de un hilo. Saberte vivo es escucharte. Hoy más que nunca, la vida pende de un hilo. Hoy que no puedo acunarte entre mis brazos, sólo te encuentro en mis sueños y te escucho.
Las horas sobreviven, indemnes, exactas, constantes. No ocurre lo mismo conmigo, tan solo resisto, me amoldo. Ellas me obligan a una rutina que no aguanto, sin embargo no opongo resistencia porque sé que cada anochecer es una posibilidad de volver a saberte vivo. Y repito perseverante, mantras absurdos que solo me llevan al sueño de haberte tenido unos días en mí, para después perderte, para saber, luego de algunos años, que solo podré encontrarte en otros mundos posibles, donde estás y te tengo.
Y entonces persigo, incansable, una vez más, el sueño perdido entre mis sábanas, desafiando a la muerte.
Ana Sabrina González
Biografía
Soy profesora y licenciada en letras, egresada de la UBA. Vivo en San Juan desde hace 11 años y poco a poco esta tierra se ha convertido también en parte de mí.